¡Feliz año 2018!

Hola a todos. En mi país es común escuchar por estas épocas que el nuevo año trae consigo trescientas sesenta y cinco oportunidades para alcanzar tus metas y ser feliz. Pienso que nos equivocamos. Trae muchas más. Es en cada momento, en cada decisión por adoptar, que tenemos la oportunidad de acercarnos -o alejarnos- a esas metas trazadas con tanta esperanza en nuestras mentes.

En tus manos está.

El año nuevo, un mero simbolismo nuestro para el paso del tiempo, traerá problemas y tristezas, pero también alegría, felicidad y prosperidad; eso es seguro. Te deseo que tengas infinidad de buenos momentos, y muy pocos de los no tan buenos.

¡FELIZ AÑO 2018!

J. A.

Imagen: Pixabay

Blanca navidad parte 1

No comprendió la niña el porqué de la injusticia. Cada día de navidad era lo mismo: poco importaba cuán bien se comportase, el hada blanca jamás cumplía sus deseos. Nunca obsequió algo de lo que ella y su hermana, con ilusión infinita, suplicaban en las cartas.

—El hada blanca de la navidad nos odia —dijo, exasperado, uno de sus amigos.

—Te equivocas —gruñó ella.

—Tonta —Los infantes lanzaron una mueca burlona hacia su amiga—, búscanos cuando aceptes la realidad.

Esperanza di María se encontró sola en medio de la noche cálida. Ella y sus amigos habían pasado la tarde del día de navidad en el barrio opulento con la esperanza ingenua de que así el hada los recordaría. Al verlos allí, pensaron, les colmaría de obsequios tal como lo hacía con los niños ricos. Pasaron horas en aquel lugar donde recibieron frías miradas de desprecio. Y nada sucedió. El hada no se presentó.

«Tal vez tengan razón», meditó Esperanza al pensar en sus amigos y emprendió el viaje de regreso a casa. Tan sumergida en sus pensamientos caminaba por las calles que no reparó en los coches de los millonarios irrespetando los semáforos. Casi fue atropellada al intentar cruzar la calle. Un Mercedes Benz se vio obligado a frenar con todo su poderío.

—¿Te encuentras bien? —preguntó el conductor. Había descendido del vehículo para cerciorarse de que la infante no estuviese herida.

«Qué extraño. Los ricos nunca son amables», pensó ella. Recordó que noches atrás había sucedido lo mismo y nadie se preocupó; todo lo contrario, le gritaron que era una tonta. Seguir leyendo “Blanca navidad parte 1”

Blanca navidad parte 2

Azucena di María sintió temor. El reloj recién había marcado las once de la noche y nadie más brindaba calor a la vivienda. Por primera vez en su vida estuvo sola a tan altas horas. Lo normal era que su madre, si bien ebria y de visita en otros mundos, llegase a casa pasada la medianoche, pero ese lunes había prometido regresar antes de las nueve para celebrar la navidad con sus dos hijas. Y Esperanza, su hermana, nunca pasaba de las cinco de la tarde sin retornar al hogar para cuidar de ella. «Ojalá no les haya sucedido algo», pensó. «Solo espero que a mi padre no se le haya ocurrido presentarse».

La pequeña no podía dormir. Había de conciliar el sueño para que el hada blanca de la navidad acomodara bajo su almohada los regalos, pero la incertidumbre por la demora de su madre y hermana no se lo permitió. La situación no era normal y ella temía monstruos al acecho en la oscuridad.

Azucena escuchó el crujir de la madera desvencijada y la vieja puerta del cuarto se abrió con lentitud. «Ojalá no sea mi padre», suplicó. «Dios mío, que no sea mi padre». No se trataba de él. Quien entró en la alcoba no era un demonio; era un ángel. Uno que desde tiempo atrás anhelaba conocer: Seguir leyendo “Blanca navidad parte 2”

¡Hasta siempre, 2016!

Termina el año 2016 y es hora de hacer un muy breve balance. En líneas generales, este año que se va fue uno trágico y bizarro. Tal vez no más trágico que los anteriores -con el perdón de los famosos-, pero sin duda más bizarro que muchos. El mundo vira peligrosamente hacia el populismo y el autoritarismo, con imprevisibles consecuencias. El arsenal nuclear de las naciones más poderosas está en manos de autoproclamados mesías. Siempre ha estado en manos de locos narcisistas, pero quienes ahora podrían oprimir el botón son más locos y más narcisistas que sus predecesores. Solo queda esperar a que ninguno de esos locos se atreva a abrir la caja de Pandora.
Espero, ingenuamente, que en el 2017 no mueran más inmigrantes en las frías aguas de los océanos mientras buscan un mejor futuro para ellos y sus familias, y que la guerra en Siria por fin concluya; espero, también, que no haya más niños muriendo de hambre en mi país, ni en ningún otro; tampoco que uno más sea violado o asesinado jamás.

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