El mundo está mal

Estoy mal, tal vez

o es quizá el mundo

lo que está al revés

lo que hiede inmundo.

Los días fríos aburren

las noches cálidas enferman

injusticias las mentes carcomen

buenas ideas se sublevan.

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Buitres

Inicio el texto ofreciendo disculpas a los buitres. Son desagradables y los asociamos con la inmundicia, pero ellos, a diferencia de muchos seres «civilizados», sí cumplen con un propósito importante en el mundo.

Disculpas presentadas, quiero referirme en este escrito a los buitres políticos. En especial a dos compatriotas —si bien los políticos en cualquier lugar del mundo aplican métodos y triquiñuelas similares—, quienes la semana pasada mostraron toda su ruindad y avidez de sangre.

El sábado 27 de enero, Colombia fue sacudida por un atentado terrorista perpetrado cerca a la ciudad de Barranquilla, el cual los asesinos cobardes dirigieron contra una estación de policía. Había transcurrido mucho tiempo ya desde la última vez que el país enfrentó un atentado de ese tipo, pues si bien la violencia derivada del crimen organizado la continuamos padeciendo, los atentados terroristas comenzaban a vislumbrarse como algo del trágico ayer.

El infame ejercito de liberación nacional —ni es ejército, ni es nacional, ni han liberado siquiera a sus madres—, mejor conocido como ELN, se atribuyó el atentado; dando así un puntapié a la mesa de negociaciones de paz instalada en el vecino Ecuador. Esos terroristas cobardes jamás han mostrado real voluntad de paz y deben ser enfrentados con toda la contundencia de las fuerzas militares del estado. Merecen completo repudio nacional e internacional. Seguir leyendo “Buitres”

Miel de limón

La multitud aplaudía. No así Yolima San José, quien sintió calores subiéndole desde el vientre a la cabeza. Pero no eran aquellos de pasión que sintió una hora antes cuando propuso a Federico Bonavitta, su novio, marcharse de la discoteca. Los aplausos continuaron. No era eso lo que provocaba la ira desaforada de la mujer. Si Federico era feliz, ella también. No le molestaba en lo absoluto que la multitud lo rodease y aplaudiera a rabiar la forma en que bailaba la música disco que, emulando la moda en los Estados Confederados de América, se había impuesto en las discotecas de San Mártir. Era la actitud de su novio lo que le sacaba de quicio.

—¿Por qué tan sola, cariño? —Un joven color canela, alto y fornido, se acercó a Yolima para hablarle con suavidad.

—No es asunto suyo.

—Es un crimen que un rostro tan hermoso como el que posees muestre ira.

—Déjeme sola —dijo ella.

—¿Algo te molesta? —Insistió él—. Soy bueno para escuchar.

—Lárguese.

—Disculpe. No la molesto más.

Yolima San José no pudo evitar el sentirse mal cuando aquel joven apuesto se despidió con expresión de niño reprendido. En ese momento no entendió el porqué. Solo supo que lo deseaba a su lado.

—Perdona mi altanería. —Le tomó por el brazo—. Mi nombre es Yolima. Seguir leyendo “Miel de limón”

Jamás me olvidarás

Nunca podrás.

No importa cuánto lo desees

o cuánto lo intentes

jamás podrás.

Marqué tu alma

rayé tu cuerpo

te subí al cielo

y enseñé el infierno.

Nuestros cuerpos se bebieron

las almas se carcomieron,

nos reventamos los labios

no importaron los horarios. Seguir leyendo “Jamás me olvidarás”

El amor te quiebra

El amor te parte en dos

arrebata tu razón,

te lleva al cielo

y rompe tu corazón.

Un día estás enamorado

al siguiente devastado,

un día rozan el cielo tus manos

al siguiente eres reventado.

Lágrimas suplantan sonrisas

cuando levantas la vista,

ves lo que tus ojos negaban

ves como te clavan una daga. Seguir leyendo “El amor te quiebra”

Nada quiero

Al caminar las calles asqueo rostros conformistas.

Nada quiero, nada importa.

No resisto, por eso aparto la vista.

Nada quiero, nada importa. Seguir leyendo “Nada quiero”

A la memoria del infante caído

Criatura inocente que obsequió belleza al mundo,

fuiste condenada al nacer.

La fatalidad irremediable predestinó tu sufrimiento amargo.

Por hogar recibiste fango. Seguir leyendo “A la memoria del infante caído”