Viejo

Rollos de carne flácida ocultaban la silueta firme de una joven, quien yacía sobre la cama sucia del cuarto de motel. El viejo lo intentó. Mucho empeño puso en la tarea durante largo tiempo ansiada, si bien poco faltó a su corazón arrugado para rendirse definitivamente. No pudo tenerla. Su compañero inseparable, aquel que tantos cuerpos poseyó en sus días de lujuria juvenil, no pudo más. Ni aun con píldoras color azul logró ganar la dureza necesaria para realizar el trabajo. La chica sonrió. El viejo lloró. Se lamentó:

 

«Cuán lejos veo los días de mi juventud

las noches largas de bohemia y sexo

cuerpos curvos y hermosura en exceso

lumbreras inalcanzables a mi decrepitud.

 

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Vivir es cuestión de suerte

Podrías llamarlo destino

podrías invocar libre albedrío

¿No estarías clamando desatinos?

Díselo a quien nace en hogar podrido.

 

Nacer es cuestión de pura suerte.

No controlas el cuándo, ni el cómo

mucho menos el malvado en dónde.

Nacer, te lo juro, es como la muerte.

 

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Vergüenza de tu pueblo

Rata encorbatada que saqueas a los pueblos,

te haces elegir para escupirnos el rostro.

El tesoro público saqueas sin decoro,

plaga lanzada desde los crueles infiernos.

 

Robar es lo único que haces;

prostituta que se vende al mejor postor.

Del pueblo hambriento desdeñas el sudor,

y mueres por besarle el culo en elecciones. Seguir leyendo “Vergüenza de tu pueblo”

Te gritan puta

Licor adulterado en exceso

polvos blancos por doquier,

veinte hombres en tu haber

asiduos clientes de tu sexo.

 

Sonríes, si bien mueres por marcharte,

finges interés, si bien te importa un bledo.

Te asquea pensar que sentirás los dedos

de un borracho que paga por amarte. Seguir leyendo “Te gritan puta”

¿Qué has logrado?

Horas tras un escritorio.

¿Y qué diablos logras?

La vida se te escurre,

¿y qué diablos logras?

 

Bonita oficina,

bonito teléfono.

¿Y qué diablos logras?

Tal vez un rostro monótono. Seguir leyendo “¿Qué has logrado?”

¿Qué te han hecho, bravo pueblo?

Un país rico, una nación pobre

llena de petróleo que no se come.

País de gentes sonrientes y amables

¿qué han hecho los engreídos hombres?

 

Nacionalismo ramplón e insoportable,

combustible de un gobierno desidioso

que lanzó sus hijos a destinos lejanos,

a países que les brindan tratos lamentables. Seguir leyendo “¿Qué te han hecho, bravo pueblo?”

No lo quiero

La maldita idea me repugna

horroriza mi espíritu el pensarlo,

de veras que solo deseo rechazarlo

pues tal oferta mi alma impugna.

 

No quiero hacerlo, pero tengo qué.

Tan insulso trabajo me robará vida,

a un frío abismo llevará mis rimas

y mi psique llenará de achaques.

 

¿Cómo decir no? Sería un egoísta,

pues a mi familia debo comodidades.

Y sus sonrisas son música a mi vista.

 

¡Eh, amigo, vamos adelante! me digo.

Lo hago para darme buen coraje.

Finjo risa en mi semblante. Y maldigo.

Imagen: Pixabay